"Mirar desde arriba no es mirar. Hay que mirar a la altura de otros ojos."
“Me gustaría morirme y luego vivir para siempre”
El Cielo Sobre Berlín [Las Alas del deseo]
Wim Wenders
Planteamos un nuevo edificio de referencia para una zona de nueva construcción dentro del barrio.
Un templo, singular, dentro de su acotado presupuesto, que aúne tradición y modernidad. Un edificio pensado para albergar el uso de iglesia, con todo lo que esto conlleva.
Integrado en el lugar y dotando a la zona de un nuevo espacio de culto, pero también de encuentro y de mejora del espacio público existente.
Exteriormente el edificio es blanco, salpicado por alguno de los círculos en color más oscuro. Interiormente, los grandes volúmenes reciben luz directa por huecos rasgados en la fachada, así como de manera cenital.
La madera ayuda a dotar de calidez al interior del edificio, que se mezcla con pavimentos pétreos y el sencillo acabado interior de los muros.
Se resuelve el acceso peatonal al templo como se indica en los esquemas, acogiendo los diversos flujos de asistentes, desde todas las partes del barrio, así como un claro acceso para vehículos desde la calle Luis Braille, entre los bloques
Posteriormente, en una segunda fase, nuevos círculos irán completando el programa y dialogando con los usos de los edificios vecinos, vivienda, oficinas…
Partimos de la idea de círculo, tan presente en la simbología católica. La planta de los primeros santuarios era circular
El círculo es el elemento geométrico perfecto, representación de lo celestial.
Es símbolo solar y de la morada divina.
El círculo se identifica en la simbología cristiana con la eternidad, al no tener ni
principio ni fin. Representa también el cielo, el mundo, la fortuna.
La cúpula redonda es la morada de Dios en el cielo.